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María Hesse

🎨Freelance illustrator/ dibujante🦄 💌[email protected] 🍳🚀Cocinera en tiempo libre Agent: [email protected]

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8 hours ago

Os dejo un vídeo para que podáis ver un poquito el interior de la agenda de este año ¿alguna bruja , loca , puta, lianta, guarra … MALA por aquí ? Si está presente que levante la mano. . Aviso que pronto anunciaré algo importante por aquí. Bienvenidas al Aquelarre.

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2 days ago

"¿Sólo porque soy mujer mis obras tienen un cariz de cierto erotismo femenino?" Primero llegó a mis manos el libro que ha escrito e ilustrado @mariaherreros y qué me encantó. Luego tuve la suerte de poder ver algunas de sus pinturas en la exposicón que hay en @museothyssen (Y la que volvería a ir veinte veces más). Ver su obra me removió por dentro, quise retratarla. No quise, lo necesité. Sus colores, sus flores, había algo que conectaba conmigo. Georgia O’Keeffe se negó a que interpretaran su trabajo metido dentro de la casilla del género, de lo femenino. Durante mucho tiempo y en parte a causa de las palabras de su marido Alfred Stieglitz, sus flores fueron interpretadas como vulvas y cargadas de conotaciones sexuales. Lo negó una y otra vez y llegó a decir que los que veían sexualidad en sus obras estaban proyectando sus propias preocupaciones. Nada de esto la paralizó o le hizo cambiar su forma de mirar y pintar para encajar. “No puedo vivir como me gustaría, no puedo ir a donde quiero, no puedo hacer lo que me apetece, ni siquiera puedo decir lo que pienso. Así que he decidido que sería muy tonta si al menos no pintase como quiero”. Pero no solo pinto lo que quiso. Al final de su vida declaró en la biografía que escribió su ayudante Juan Hamilton: “He estado absolutamente aterrorizada cada momento de mi vida. Pero nunca he dejado que eso me impidiese realizar ni una sola de las cosas que quería hacer".

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4 days ago

Al fin he probado Mambo, el succionador creado por @platanomelon tras escuchar nuestras voces. No solo me ha encantado, sino que además me ha dado mucho en que pensar y tengo que deciros que he venido aquí a hablar de mi clítoris. “Ahí no se toca", esa es la primera negación sobre nuestros genitales que escuchamos en la infancia. Sí como yo, eras obediente, tu mano a no ser que fuera por error no volvía a tocar la zona prohibida. Un roce con la almohada, el chorro de la ducha o un leve picor. Muchas volvieron ahí por accidente y al ver el placer que experimentaban desafiaron la culpa para seguir gozando de su cuerpo. Otras, invadidas por una extraña vergüenza retiraba la mano y no descubrían hasta dónde podían llegar. Con la llegada de la pre adolescencia apareció el interés por esa palabra llamada SEXO. Gracias a la falta de educación afectiva sexual tanto por parte de nuestros progenitores como de los colegios, recurrimos a la ficción donde el coitocentrismo era la única opción. Ellos se hacían "pajas", y nosotras a escondidas para que no nos llamaran guarra, nos hacíamos "un dedo". Pero , si el clitoris no aparecia en ningún lado, ni en libros, ni en la ficción, y solo concebiamos el sexo como la penetración ¿hacerse un dedo era introducirlo en la vagina? ¿dónde estaba el placer en esa acción? Suerte que alguna amiga te chivaba donde tenías que tocar y de repente surgía la magia. Con nuestra masturbación prohibida y nuestro clítoris convirtiéndose en el gran olvidado no es de extrañar que cuando aparecieron los primeros vibradores mal llamados consoladores y creados para tratar lo que terriblemente se conocía como histeria femenina, se centraran solo en el acto de la penetración. Pero siglos después la revolución acabó llegando y con ellos nuestros aliados juguetes para al fin estimular aquel botoncito que tanto gustirrinín nos da. Dentro de esa revolución llegó nuestro gran amigo el succionador y con él vimos las estrellas. Empezamos a manifestar públicamente que sí, nosotras también nos masturbamos y que el clítoris existe. ¿Habéis probado mambo? ¿Qué os parece? Si no es así y tenéis curiosidad, os dejo link en los stories con descuento del 10%.